Cinco claves para mejorar la alfabetización mediática e informacional

El estudio recomienda que se refuerce la alfabetización informacional en la transición de la universidad a los posgrados.

La alfabetización mediática e informacional se erige cada día como una necesidad incuestionable para proveer a los ciudadanos de herramientas y conocimientos válidos con los que hacer frente no sólo a la desinformación y a la intoxicación informativa, sino también a efectos como las burbujas de filtro o las cámaras de eco.

El Project Information Research Institute ha llevado a cabo un extenso análisis de más de una década de investigación sobre alfabetización mediática e informacional, desde 2008 hasta 2012, analizando casos y estrategias que se han abordado para definir qué es lo que mejor funciona o puede funcionar a la hora de impulsar estrategias de alfabetización mediáticas.

En concreto, se ha puesto el foco en las estrategias de éxito probadas en todo este tiempo que los estudiantes usan para encontrar, utilizar y crear información en los cursos universitarios, en la vida cotidiana y en el lugar de trabajo.

La investigación no se enfoca sólo en Estados Unidos, sino que se han analizado informes de alfabetización mediática e informacional de muchos países. Destaca que España es uno de los países en donde más se han consultado investigaciones e informes, reflejo de una preocupación relevante en entornos académicos y sociales, no siempre correspondida desde el ámbito político a la hora de impulsar la alfabetización mediática e informacional.

 

Mapa de color de proyectos analizados por países. España es el tercer país con más proyectos y artículos analizados, por detrás de Estados Unidos y Canadá.

Estos son los cinco aprendizajes principales que recoge el informe en torno a cómo impulsar la alfabetización mediática.

-Tomar como punto de partida las propias experiencias de los estudiantes:
Para mejorar la enseñanza de la alfabetización informacional y el éxito de los estudiantes, debe prestarse atención a sus propias experiencias en lugar de diseñar actividades de aprendizaje basadas en suposiciones, prácticas de enseñanza tradicionales y metas académicas limitadas.

«Hemos aprendido que los estudiantes tienen dificultades para comenzar con las tareas de investigación. Siguen un camino que les resulta familiar a través de los mismos recursos habituales: confían en sus compañeros y familiares para que les ayuden a elegir las fuentes. Su repertorio limitado de enfoques de investigación y los hábitos que practican para estar «seguros» es una respuesta a sus circunstancias», explica el informe.

-Pensar en el largo plazo
Las transiciones son importantes, recuerda el informe. «Si bien la transición de la escuela secundaria a la universidad recibe bastante atención en la educación superior y, a menudo, es donde la alfabetización informacional se enseña de manera más sistemática como un conjunto de habilidades de amplia aplicación, se presta menos atención a la transición de la universidad a la vida de posgrado», sostiene la investigación. Para que la alfabetización informacional apoye el aprendizaje permanente, «debemos prestar más atención a cuáles son nuestros objetivos de aprendizaje a largo plazo y qué podemos estar haciendo que interfiera con el cumplimiento de esos objetivos».

-Ampliar el foco
El informe asevera que «escuchamos de los estudiantes que abordar las expectativas de sus profesores (ligadas estrechamente al incentivo de las calificaciones) los induce a limitar artificialmente los tipos de información que sienten que pueden usar, ignorando la información que encuentran a diario. Además, el énfasis demasiado común en el material que surge de las prácticas de publicación académica divide artificialmente el mundo de la información en dos esferas separadas: información para la escuela (que casi por definición es poco probable que sea relevante después de la graduación) y todo lo demás».

La alfabetización informacional «debe combinar una comprensión de los resultados de la investigación con una investigación más profunda de cómo funcionan todos los tipos de información en el mundo, no solo en el aula».

-Fomentar en el estudiante una cultura de la investigación
Si bien los estudiantes encuentran soluciones prácticas para manejar las expectativas escolares y reducir el riesgo, estas estrategias prácticas no siempre ofrecen oportunidades para investigar a nivel personal. Sin embargo, cuando se les preguntó cómo interactúan con las noticias o qué piensan sobre la forma en que los algoritmos influyen en la información que encuentran, «descubrimos que los estudiantes son curiosos y comprometidos y pueden articular sus propios enfoques para navegar por la información».

La enseñanza y el aprendizaje, recomiendan los autores, «deben desarrollar el sentido de la investigación de los estudiantes, brindándoles la oportunidad de practicar cómo formular preguntas importantes».

-Fomentar una cultura colaborativa
Mirando hacia atrás, indican los autores de la investigación, «creemos que los procesos colaborativos y abiertos en los que la alfabetización mediática e informacional se ha involucrado para profundizar en la comprensión de las experiencias de los estudiantes y ofrecer los resultados de la investigación pueden compartirse ampliamente a través de las fronteras disciplinarias y geográficas. Este tipo de cultura colaborativa ofrece una vía para estudiar la mejor manera de promover la enseñanza y el aprendizaje efectivos sobre nuestro complejo entorno de información en una variedad de entornos y circunstancias cambiantes».