La desinformación no es un fenómeno nuevo, pero el contexto actual —marcado por el avance de la inteligencia artificial y la velocidad con la que circula la información— plantea desafíos
La desinformación no es un fenómeno nuevo, pero el contexto actual —marcado por el avance de la inteligencia artificial y la velocidad con la que circula la información— plantea desafíos