La desinformación no es un fenómeno nuevo, pero el contexto actual —marcado por el avance de la inteligencia artificial y la velocidad con la que circula la información— plantea desafíos inéditos.
Por eso, de cara a la próxima edición de la Cumbre Global sobre Desinformación, que el 27 y 28 de mayo reunirá nuevamente a especialistas de todo el mundo, vuelven a ponerse sobre la mesa los consensos que dejó el encuentro realizado en septiembre de 2025.
1. La desinformación es una estrategia deliberada, no un accidente digital
No se trata de “ruido” en el ecosistema informativo, sino de tácticas organizadas —políticas, económicas y geopolíticas— que buscan erosionar la confianza pública y debilitar las democracias. La Cumbre ratifica la necesidad de acciones coordinadas para contrarrestar la desinformación, promoviendo alianzas cada vez más amplias entre actores de diferentes campos y geografías.
2. La inteligencia artificial redefine el escenario actual
La IA amplifica la capacidad de producir desinformación (deepfakes, automatización, escalabilidad), pero también ofrece herramientas para detectarla y combatirla. Necesitamos más transparencia en las nuevas herramientas que se crean y programas de aceleración para establecer protocolos comunes que faciliten la distinción entre contenido sintético y contenido humano.
3. La integridad informativa requiere financiamiento
La desinformación es un problema sistémico que involucra medios, plataformas, anunciantes, reguladores, empresas tecnológicas y academia. La solución requiere estándares comunes de transparencia, autorregulación y responsabilidad algorítmica.
Elevar el valor de la integridad de la información requiere mejores incentivos para alcanzar estándares básicos que permitan separar el contenido deliberadamente engañoso de la información confiable. Se hace un llamado a las entidades que apoyan el fortalecimiento democrático para promover la sostenibilidad de las organizaciones que impulsan estos estándares y están contribuyendo a consolidar un ecosistema de información confiable.
4. Defender la verdad implica defender a quienes la investigan
Periodistas, investigadores y verificadores enfrentan campañas de demonización mediática, hostigamiento digital y amenazas físicas. La solidaridad activa y la respuesta colectiva son condiciones indispensables para sostener la integridad informativa.
Se hace necesario promover programas con más impacto y apoyo a quienes promueven acciones concretas para desenmascarar las campañas de desinformación e incentivos específicos para impulsar más y mejor investigación en este campo.
5. La alfabetización mediática es sembrar resiliencia
La formación de una ciudadanía crítica —capaz de preguntar quién produce un mensaje, con qué propósito y cómo verificarlo— es una estrategia de resiliencia a largo plazo. La educación mediática es central para la salud de las democracias.
Es momento de impulsar un compromiso multisectorial que fortalezca programas de alfabetización mediática con una visión de mediano y largo plazo, garantizando lineamientos sostenidos en el tiempo. Las instituciones educativas, en particular, deben asumir un rol activo y articulado con otros actores sociales para consolidar una cultura informativa más crítica y responsable.
6. No hay neutralidad posible frente a la falsedad
La defensa de la libertad de expresión no implica tolerar estrategias deliberadas de manipulación. El compromiso debe ser proteger la expresión y, al mismo tiempo, promover transparencia y trazabilidad sobre el origen de los contenidos. El periodismo cumple una función esencial en este ámbito y requiere condiciones que le permitan ejercer con independencia su labor de escrutinio, rendición de cuentas y vigilancia del poder.
7. El fact-checking evoluciona: de lo reactivo a lo proactivo
Los investigadores coincidieron que el fact checking ya no puede limitarse a desmentir falsedades una vez viralizadas. Las actividades de los fact checkers deben integrarse a un modelo multiparadigmático. Es necesario avanzar a un modelo que combine desmentidos reactivos con estrategias anticipatorias, alfabetización mediática y explicación preventiva de narrativas. El sector está redefiniendo la utilidad de las etiquetas, tales como “falso” o “engañoso”, y los efectos no deseados de amplificar las falsedades con negaciones en sus titulares.
8. Transparencia y datos abiertos fortalecen la confianza
La comunicación clara, la apertura metodológica y el acceso a información verificable reducen la vulnerabilidad frente a narrativas de censura o conspiración. La opacidad debilita; la transparencia protege.
9. La cooperación transnacional es imprescindible
Las alianzas regionales e internacionales son una condición para anticipar campañas coordinadas y compartir alertas tempranas, tecnología y estrategias que están funcionando en cualquier parte del mundo. Así como la desinformación atraviesa fronteras, esta Cumbre nació con el espíritu de fortalecer una red de alianzas cada vez más amplia que responda globalmente a este flagelo. La creación de redes de trabajo colaborativo debe estar en el centro de las estrategias de quienes financian acciones contra la desinformación.
10. Pasar de la reflexión a la acción
Estas conclusiones plantean un claro llamado a la acción en todos los ámbitos aquí señalados. Resulta imprescindible promover la creación de fondos destinados a la investigación sobre la desinformación, con el fin de fortalecer la capacidad de las instituciones, los medios de comunicación y la comunidad académica para comprender mejor sus dinámicas y desarrollar respuestas eficaces frente a este fenómeno. Es relevante establecer parámetros de transparencia en las herramientas de IA y programas de incentivos para su adopción responsable, sin perder de vista el rol protagónico de los medios de comunicación como generadores de información confiable y de calidad. Es tiempo de promover programas de Alfabetización Mediática con compromisos multisectoriales que aseguren sostenibilidad de mediano y largo plazo. Y reforzar la cooperación internacional, clave para avanzar en la integridad de la información y frenar la desinformación.